«El quiosco de mi memoria»

Ante las graves crisis de nostalgia (de la nostalgia de lo no vivido, que es la peor) siempre me recuerdo las palabras de Vidal Corella en una columna de Mundo Gráfico en 1930 que descubrió entre estas páginas Pedro Nebot después de bajar al quiosco de su memoria: “La calle de la Bajada de San Francisco, una de las más clásicas de València, ha sido una de las víctimas de la moderna urbanización, y en un formidable montón de escombros han quedado todos los edificios en donde durante varias centurias radicaba el comercio valenciano”.

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